Con las yemas de los dedos de ambas manos, masajea vigorosamente el cuero cabelludo efectuando pequeños movimientos de fricción o raspado suave.
Para un efecto más estimulante, utiliza las uñas para «raspar» el cuero cabelludo sin hacerte daño. Recorre primero la zona de la frente hasta la nuca, luego de las sienes hacia la nuca.
Presiona lo suficiente para sentir que el cuero cabelludo se moviliza.
Percibirás cómo progresivamente la circulación sanguínea de toda la cabeza se reactiva: una sensación de ligereza y frescura muy agradables al despertar.
Este masaje estimula la microcirculación del cuero cabelludo, reforzando los bulbos pilosos y luchando eficazmente contra la alopecia y la caspa.
Disipa los dolores de cabeza y favorece un sueño de calidad relajando las tensiones craneales.