Con los tres dedos del medio (índice, corazón y anular) unidos, frota la línea central del rostro yendo de la punta de la nariz hasta el nacimiento del cabello.
Realiza el movimiento en los dos sentidos, subiendo y bajando.
Importante: termina siempre con un movimiento hacia arriba para hacer subir la energía.
Esta dirección ascendente es esencial para evitar problemas de erección y la bajada de órganos. Alterna las dos manos hasta sentir claramente el calor.
Este masaje corresponde a la columna vertebral proyectada en el rostro.
Revitaliza el conjunto de la espalda y del eje central del cuerpo y estimula muy especialmente el aparato reproductor.
La sensación de calor obtenida atestigua una buena activación del flujo energético.